El incremento histórico en el precio de la turbosina comienza a afectar con fuerza a las aerolíneas de bajo costo en México y el mundo. Analistas advierten que empresas como Volaris y Viva enfrentan mayores riesgos por depender de tarifas accesibles y márgenes reducidos, mientras que el caso de Magnicharters refleja el impacto que el combustible puede tener en operaciones con finanzas frágiles.

La escalada del conflicto en Medio Oriente comienza a tener efectos directos en la industria aérea mundial y las aerolíneas de bajo costo aparecen entre las más vulnerables. El incremento del precio de la turbosina ha elevado la presión financiera sobre compañías que dependen de tarifas accesibles para mantener competitividad y volumen de pasajeros.

En México, especialistas consideran que el encarecimiento del combustible ya impacta de forma visible al sector. Datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) muestran que entre enero y marzo el precio de la turbosina pasó de 11.77 pesos por litro a 23.70 pesos, un aumento de 101% en apenas tres meses.

El combustible representa entre 35% y 40% de los costos operativos de una aerolínea, por lo que cualquier variación importante puede alterar márgenes de rentabilidad, especialmente en modelos low cost.

Aerolíneas de bajo costo enfrentan mayor presión

De acuerdo con Alik García, subdirector de Análisis de Casa de Bolsa Valmex, empresas como Volaris y Viva son particularmente sensibles al aumento de la turbosina debido a su estrategia comercial basada en precios bajos.

Mientras Aeroméxico tiene un perfil de pasajeros con mayor capacidad de pago, las aerolíneas low cost dependen de mantener tarifas competitivas para sostener ocupación y flujo de ingresos.

Entre los factores que hoy presionan al sector destacan:

  • Incremento acelerado del combustible para aviación
  • Coberturas financieras más costosas
  • Menores márgenes operativos
  • Competencia intensa en tarifas
  • Riesgo de reducción de frecuencias o rutas

García explicó que por cada aumento de 10 centavos de dólar en el combustible para aviones, el margen operativo de las aerolíneas puede disminuir un punto porcentual respecto a sus ingresos totales.

A pesar del entorno complicado, el analista considera que el panorama actual todavía es menos complejo que el vivido en 2022, cuando la aviación mexicana enfrentaba la degradación a categoría 2 y fuertes restricciones derivadas de la pandemia y la guerra entre Rusia y Ucrania.

Coberturas ya no protegen igual a las aerolíneas

Otro elemento que comienza a preocupar a la industria son las coberturas financieras de combustible. Jonathan Félix, analista del sector aéreo en Verum, señaló que estas herramientas ayudaron inicialmente a contener el impacto del alza energética, pero conforme el conflicto se prolonga, las coberturas pierden efectividad.

El especialista explicó que normalmente las aerolíneas cubren un porcentaje importante de combustible para los meses inmediatos, pero esa protección disminuye conforme avanza el tiempo.

Actualmente:

  • El primer mes suele tener cobertura cercana al 50%
  • El segundo mes ronda el 40%
  • El tercer mes baja aproximadamente al 30%

Según Félix, cuando comenzó la tensión con Irán, muchas compañías pensaban que el conflicto sería temporal y no representaría una amenaza prolongada para el precio del combustible. Sin embargo, después de más de dos meses, varias coberturas ya vencieron y contratar nuevas resulta considerablemente más caro.

Valmex estima que Volaris y Viva apenas tienen protegido cerca del 7% de su consumo de combustible mediante coberturas, mientras Aeroméxico actualmente no cuenta con este tipo de protección financiera.

Magnicharters refleja la fragilidad financiera del sector

El caso de Magnicharters encendió alertas dentro de la industria aérea mexicana. La compañía suspendió operaciones a mediados de abril argumentando una pausa temporal, aunque especialistas consideran que el aumento de la turbosina agravó su situación financiera.

Fabricio Cojuc, consultor independiente en aviación, explicó que las aerolíneas con menor solidez económica suelen enfrentar mayores dificultades porque deben pagar combustible prácticamente al día, sin acceso a líneas amplias de crédito.

“A Magnicharters literalmente se le acabó la gasolina”, señaló el especialista al describir cómo el incremento de costos terminó afectando la operación de la empresa.

La situación no es exclusiva de México. En Estados Unidos, la aerolínea low cost Spirit cerró operaciones el pasado 2 de mayo debido a problemas de liquidez relacionados con el aumento del petróleo y los costos operativos.

Mientras el conflicto geopolítico continúe y los precios energéticos sigan elevados, el sector aéreo enfrentará semanas de presión financiera, especialmente las aerolíneas que basan su modelo de negocio en boletos económicos y alta rotación de pasajeros.

R
Escrito por

Redacción

Redacción Energía MX. Cubriendo la actualidad de la industria energética con rigor y profesionalismo.