A medida que se acerca el dictamen sobre el fracking en México, el país enfrenta el desafío de aprovechar su gas no convencional. Este artículo analiza su potencial y obstáculos.

A pocos días de que se emita el dictamen sobre la viabilidad del fracking en México, el debate sobre la formación de una red energética sostenible y eficiente toma protagonismo. La propuesta de utilizar el gas no convencional podría alterar el panorama energético del país de manera significativa, aunque persisten diversos desafíos que deben ser abordados.

El dictamen crucial sobre fracking

La presidenta de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum, ha anunciado que el comité científico encargado de evaluar el uso del fracking pronto presentará su dictamen. Este método de extracción, que se basa en la fractura hidráulica, permite obtener gas no convencional que permanece atrapado en formaciones rocosas. Su implementación podría desbloquear un recurso esencial en la lucha por la independencia energética del país.

Los vastos recursos de México en gas no convencional

  • Se estima que México posee aproximadamente 545 billones de pies cúbicos de recursos de gas no convencional.
  • Esto posiciona al país entre los seis principales a nivel mundial, perdieron ante gigantes como China, Argentina y Estados Unidos.

A pesar de contar con recursos significativos, la explotación no es inmediata. La evaluación del comité podría señalar un cambio en las políticas energéticas de México, que actualmente depende en gran medida de importaciones de gas.

Importancia de la infraestructura energética

Según el experto en energía Ramsés Pech,

“México tiene cuencas con alto potencial, pero carece de la infraestructura para integrarlas al sistema energético”.

El gas natural representa cerca del 45.5% del suministro total de energía primaria en el país, lo que resalta la necesidad urgente de optimizar la infraestructura existente y realizar las inversiones necesarias para evitar seguir dependientes del gas importado.

Gasoductos: la clave para el suministro industrial

La continuidad del suministro de gas a la industria y a las centrales eléctricas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) dependerá de construir una robusta red de gasoductos que incluya:

  • Sistemas de recolección.
  • Plantas de separación y deshidratación.
  • Estaciones de compresión.
  • Ramales y ductos regionales.

Si bien algunas cuencas, como Burgos, tienen cierto nivel de conectividad al sistema nacional de gasoductos, otras, como Sabinas-Burro Picachos, enfrentan múltiples limitaciones. Pech aclara:

“Burgos sí; Sabinas-Burro Picachos y Tampico-Misantla no. La conectividad fue diseñada para gas convencional y no para evacuar producción masiva”.

Integración y desarrollo económico

La creación de un sistema regional de gasoductos podría ser un cambio importante, aunque actualmente es aún una “hipótesis con base”. La integración facilitaría la conexión de fuentes de suministro con grandes centros de consumo, como zonas industriales y corredores de nearshoring.

Las lecciones de Estados Unidos demuestran que el desarrollo del gas no convencional, acompañado de infraestructura adecuada, puede conducir a un crecimiento económico significativo. El National Bureau of Economic Research (NBER) afirmó que esto ha generado cientos de miles de empleos en su país.

Conclusiones finales sobre el futuro del fracking en México

El futuro del fracking en México podría ofrecer un amplio espectro de opciones de suministro, pero su éxito dependerá de una cadena completa que aborde la infraestructura y las inversiones necesarias. Como concluye Ramsés Pech:

“La molécula es la condición necesaria, no suficiente”.

El próximo dictamen dará claridad sobre la dirección futura del sector energético en México, un aspecto crucial para su desarrollo y autosuficiencia.

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