La Mezcla Mexicana de Exportación alcanzó su mayor nivel desde abril y superó al WTI estadounidense debido a la creciente demanda de crudo pesado en refinerías del golfo de Estados Unidos. El conflicto en Medio Oriente y la menor disponibilidad de petróleo mexicano también presionan al alza los precios internacionales.

La Mezcla Mexicana de Exportación volvió a ganar terreno en los mercados internacionales y logró cotizar por encima del petróleo estadounidense West Texas Intermediate (WTI), impulsada por la creciente demanda de crudo pesado en las refinerías de la costa del golfo de Estados Unidos.

De acuerdo con datos de Petróleos Mexicanos, el barril de petróleo mexicano se exportó este martes en 105.96 dólares, su precio más alto desde el pasado 29 de abril. Apenas una semana antes, el hidrocarburo nacional alcanzó un pico de 110.78 dólares por barril.

Los registros del Banco de México muestran que el crudo nacional acumula un incremento de 97.6% en lo que va de 2026, equivalente a una ganancia de 52.34 dólares por barril.

Mientras tanto, el WTI, considerado la principal referencia petrolera en Estados Unidos, cerró en 102.18 dólares por barril, por debajo de la cotización de la mezcla mexicana.

Especialistas del sector energético explican que este comportamiento responde principalmente a la fuerte demanda de petróleo pesado por parte de las refinerías estadounidenses, particularmente aquellas instaladas en la costa del golfo.

Factores que impulsan el precio del petróleo mexicano:

  • Mayor consumo de crudo pesado en refinerías de Estados Unidos.
  • Tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
  • Restricciones en el suministro internacional.
  • Menor disponibilidad de petróleo mexicano para exportación.
  • Presión sobre los precios de gasolinas en el mercado estadounidense.

Refinerías de EU favorecen el crudo pesado mexicano

El socio de Labardini & Christlieb Energy Experts, Luis Miguel Labardini, explicó que muchas refinerías ubicadas en la costa del golfo fueron diseñadas desde hace más de 30 años para procesar crudos pesados como el Maya mexicano.

Según el especialista, estas instalaciones no pueden sustituir fácilmente ese tipo de petróleo por crudos ligeros como el WTI, debido a que su configuración técnica y operativa depende de materias primas más densas.

“La dinámica de la oferta y demanda de crudos a veces colocan a los pesados con un premio respecto a los más ligeros en la costa del golfo, que es lo que está sucediendo”, señaló Labardini.

Además, destacó que actualmente existe menos petróleo mexicano disponible para exportación, ya que una mayor proporción de la producción se está destinando al procesamiento en refinerías nacionales.

Datos de Pemex muestran que durante el año pasado el crudo Maya representó 65% del total de las exportaciones petroleras mexicanas.

La distribución del mercado exportador quedó de la siguiente manera:

  • Maya: 65%
  • Istmo: 20%
  • Olmeca: 13%
  • Zapoteco: 2%

Medio Oriente mantiene presión sobre los mercados energéticos

Otro factor clave detrás del aumento en los precios internacionales del petróleo es el conflicto militar en Medio Oriente, especialmente por el impacto que tiene sobre el estrecho de Ormuz.

Esta zona estratégica concentra el tránsito de aproximadamente 20% del petróleo y derivados que se consumen en el mundo, por lo que cualquier interrupción genera preocupación inmediata en los mercados energéticos.

Analistas de Banamex advirtieron que el incremento en los precios del petróleo y otros energéticos también está elevando los costos de gasolinas y fertilizantes en Estados Unidos.

Incluso señalaron que existe riesgo de nuevas presiones inflacionarias en el país vecino, aun si el estrecho de Ormuz reabriera en el corto plazo.

En medio de este escenario internacional, la cotización promedio del petróleo mexicano se mantiene en 77.96 dólares por barril durante 2026, prácticamente en línea con los 77.30 dólares estimados por el gobierno federal en los Precriterios Generales de Política Económica 2027.

El comportamiento reciente del mercado petrolero confirma que la demanda por crudo pesado sigue siendo un factor estratégico para Pemex y para las refinerías estadounidenses, especialmente en un contexto marcado por tensiones geopolíticas y restricciones en la oferta global de energía.

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